Historia del Colegio

“Nunca te consideres vencedor, sino cuando te hayas vencido a ti mismo”

(María Ward)

LA CONGREGACION DE JESUS EN CHILE

historia hnasLa Congregación de Jesús, como toda familia religiosa, tiene su especial modo de llevar a cabo su misión evangelizadora y en cada país está encabezada por una representante que recibe el nombre de Superiora Provincial y a su vez la representación mundial se encuentra a cargo de la Superiora General radicada en la Casa Madre, en Roma.

En 1934 arribaron a Chile las 3 primeras religiosas provenientes de Alemania e Inglaterra: las hermanas Imelda, Margarita y Armella.

 Hoy, la presencia de la congregación en Chile, está en las localidades de: Antofagasta, Chillepín, Colina, Santiago, Chillán, San Carlos, San Ignacio, San Fabián y Los Lagos.

Las seguidoras de María Ward, se esmeran cada día en educar y formar alumnos como personas, haciéndoles tomar conciencia de su profunda libertad, educándoles en la fe, de modo que logren en lo posible, una simultánea plenitud humana y divina, en un clima de confianza y respeto mutuo, capaces de ofrecer hoy una respuesta al mundo, viviendo en verdad, justicia, libertad y solidaridad.

Pero la labor de las religiosas no se limita a la educación formal, sino que se proyecta además, en una misión pastoral a la comunidad en diversos lugares de nuestra Patria, donde la pobreza, la delincuencia, violencia intrafamiliar, drogas y alcohol requieren con urgencia un servicio solidario, que no es otra cosa sino, abrazar a Cristo que sufre hoy a nuestro lado y clama nuestra presencia y apoyo.

Los Colegios De La Congregación De Jesús 

El Proyecto Educativo de los colegios de la Congregación de Jesús está inspirado en la Espiritualidad Ignaciana recogida por la fundadora, María Ward; mujer valiente, visionaria y adelantada a su época.

Los Institutos Santa María en Chile se encuentran en las ciudades de: Antofagasta, Santiago, Chillán, San Carlos y en San Ignacio con el nombre de Liceo  Politécnico María Ward.

Historia del Colegio Instituto Santa María de Santiago

Faltaban pocos días para el término del año 1936. El día lunes 21 de diciembre, dos religiosas de las Hijas de María Ward, dejaron la joven fundación de Antofagasta para dirigirse a la Capital de Chile. En aquellos días, Santiago contaba con algo más de un millón de habitantes y dos Universidades, la Universidad Católica y la Universidad de Chile.

Por aquella época eran muy considerados los Colegios de habla inglesa y pocos de ellos se encontraban en manos de la Iglesia. Muy preocupado por ello, el Señor Arzobispo, José Horacio Campillo hizo un llamado urgente al Instituto Santa María en Roma para traer “Damas Inglesas” que fundaran un Colegio Inglés para Señoritas en la Capital de Chile.

El “Saint Mary’s School”

Así llamado en sus orígenes, el tan deseado “Saint Mary’s School” empezó a funcionar el 15 de marzo de 1937. Para las cien alumnas matriculadas en siete cursos, sólo había seis salas de clases, aún sin terminar. Cincuenta y cinco alumnas se inscribieron en el sistema de medio pupilaje.

El día 15 de marzo de 1938, se celebró la última Misa en la pequeña capilla del “St. Mary’s School” y las Hermanas se trasladaron a Irarrázaval N° 2917.

La Primera Casa Propia: Dublé Almeyda N° 3251

El año 1945, las Hermanas tienen su casa propia y están llenas de alegría, satisfacción y agradecimiento al Señor, quien visiblemente coronó sus esfuerzos, luchas y esperanzas.

Las matrículas crecen y de nuevo comienza la inquietante búsqueda para responder a la demanda. El sitio colindante, una hermosa casa-quinta, que se extendía entre José Pedro Alessandri 294 (actualmente casa de las Religiosas de la CJ) y Juan Enrique Concha 273 (actualmente Colegio I.S.M.), atrajo la atención de las Hermanas. Construyeron una gruta con la Virgen María en la pared que separaba los sitios; con la finalidad de que la Virgen ayudara en la adquisición, que por fin se materializó en 15 de julio de 1948.

Con esta adquisición, se amplió el Colegio, y se adecuaron las habitaciones para el internado. Durante los cuatro años siguientes, se trabajó arduamente para obtener el capital necesario y construir un edificio apropiado, a fin de satisfacer las necesidades tanto de Colegio, como de Internado.

En el año 1953 se consolida el Reconocimiento Oficial, emanado del Ministerio de Educación.

Terminada la construcción del nuevo edificio con amplias y hermosas salas, laboratorios e internado, se efectuó la solemne bendición del Edificio “María Ward” el 13 de noviembre del año mariano de 1954. Posteriormente, el Colegio entrega con alegría, en diciembre de 1955, la primera promoción.

Pasan los años con sus grandes y pequeños acontecimientos, esperanzas, frustraciones y éxitos. El trabajo educacional toma una condición más compleja y más exigente. La formación intelectual, cultural, artística y espiritual son requisitos exigidos. El número de profesores laicos aumenta y se hace indispensable una pastoral de la formación espiritual propia de las hijas de María Ward. Para completar la formación, se crearon para las pequeñas el grupo “Las Cruzadas” ( actual M.E.J.) y para las mayores la Congregación Mariana (C.V.X.).

El Concilio Vaticano II en 1965 trajo transformaciones litúrgicas, renovaciones internas de organizaciones de las misiones para la ciudad y los campos, donde se requiere la presencia viva de las religiosas. Surge con énfasis la acción pastoral de los colegios de la Iglesia y a la ya tradicional preparación a la Primera Comunión, se hace necesaria la formación de los Padres, mediante la renovada Catequesis Familiar.

Con el fin de afianzar la formación espiritual se inicia un trabajo de acciones concretas como: jornadas, encuentros, retiros y talleres de formación, que finalmente se materializaban en actividades solidarias como: visitas a hogares de niños y ancianos, misiones, trabajos de verano, campañas de ayuda social, etc.

La organización de estas actividades motiva el ordenamiento de los estamentos de la Comunidad Escolar:

Centro General de Padres.
Centro de Profesores.
Centro de Alumnos.

Además, ante la necesidad de contar con líderes capacitados nació el grupo guía-scout María Ward.

Los requerimientos de la Reforma Educativa (durante el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva) motivaron a que los establecimientos educacionales implementaran laboratorios, talleres de idiomas, etc. Esto hizo necesario un arduo perfeccionamiento docente, al que acudieron las profesoras religiosas y laicos para continuar con el buen nivel de educación.

Ante la situación política y social de los años 70, la Congregación Religiosa I.B.M.V. y el Centro General de Padres y Apoderados crean la Corporación Educacional Instituto Santa María que obtiene personalidad jurídica N° 770, por Decreto del Ministerio de Justicia, el 1 de junio de 1971, que se mantuvo vigente hasta el año 1978.

El Colegio fue adquiriendo mayor prestigio y las dependencias se hicieron insuficientes. En 1981 el pabellón de madera que albergaba los cursos básicos, con el esfuerzo de toda la Comunidad Escolar, es reemplazado por un edificio sólido de tres pisos, con el nombre de Sagrada Familia, pero más conocido como el Manzano. En la planta baja se ubicó la Biblioteca que recibió el nombre de Madre Ludwiga Feichtinger, rindiendo así un merecido homenaje a su abnegado servicio en la formación de la juventud.

También el sencillo gimnasio debió adecuarse a las nuevas exigencias y en 1983 comenzó la gran obra del Gimnasio actual, que en su época era el orgullo de Ñuñoa. La inauguración se realizó con la presencia del Cardenal Juan Francisco Fresno, quien bendijo este centro deportivo.

Desde 1988, gracias a la gestión de las Hermanas se obtuvieron los recursos que permitieron la construcción del Edificio Juan Pablo II, las dependencias de la Administración y Sala de Profesores, concluyendo con la edificación del Jardín Infantil.

Esta amplia y moderna infraestructura le otorgó al Instituto Santa María un crecimiento interno en su profunda labor educacional y pastoral.

Para documentar las bases de la Espiritualidad de María Ward en la educación, se elaboró un Proyecto Educativo, realizado a nivel de Congregación en el año 1983. En este documento se plasman las líneas vitales de la comunidad escolar, expresando su identidad y su razón de ser como Colegio de Iglesia. En 1987 para hacer más efectivo este documento, en cada comunidad escolar del I.B.M.V. se contrató una comisión que realizó el diagnóstico y elaboró el Proyecto Educativo que constituye la base del Documento actualizado el año 2010 para los cinco Colegios de la Congregación de Jesús en Chile.

La decisión de adoptar el nombre “Congregación de Jesús” en lugar de Instituto de la Bienaventurada Virgen María fue tomada en la Congregación del año 2002 cuando fueron incorporadas las Constituciones completas de San Ignacio. Después de la visión fundacional de Mary Ward este sueño finalmente se había hecho realidad entrando en vigencia el año 2004.

Nuevamente el terremoto del año 2010, implicó la reconstrucción de las dependencias del ISM. Con el país devastado a mediados del mes de marzo de inician las clases agrupando a los cursos en las salas de los edificios Sagrada Familia y Juan Pablo Segundo. El mes de septiembre el Edificio María Ward reabrió sus puertas.

El año 2011 después de meses de trabajo de una comisión organizada y liderada por las hermanas de la CJ se actualiza el nuevo Proyecto Educativo de los Colegios, en el que se presenta una nueva misión y visión y se entregan los lineamientos generales para la gestión y acción formativa de los cinco Colegios de Chile

El Proyecto Educativo recoge los lineamientos del Proyecto del año ‘87, sintetiza la experiencia educativa de largos años de trayectoria y explicita, a partir del carisma de María Ward, una visión clara, decidida y eficaz de nuestros ideales educativos. Su propósito es orientar, animar y unificar criterios educativos y formativos de nuestros colegio

Durante el año 2014 en un proceso participativo la nueva Dirección se da a la tarea de elaborar un Plan Estratégico que fue presentado a la Comunidad durante el segundo semestre y que hoy se encuentra en su tercer año de vigencia

Poniendo foco en el logro de aprendizajes de calidad para todos los estudiantes, en la construcción de una comunidad en la que cada uno se sienta parte y logre desplegar sus talentos, y resituando al Colegio en el contexto local y nacional, han sido cuatros años de intenso trabajo

Hoy, al cumplir 80 años el Colegio se levanta como una sólida institución Católica al servicio de la educación de niñas, niños y jóvenes. Con una matrícula que pronto superará los 700 estudiantes, provenientes de más de 500 familias y más de 90 colaboradores que día a día avanzan para alcanzar el sueño de Colegio que queremos.

Un Colegio que se afianza como una Comunidad Educativa centrada en la persona de Jesús, en la que todas las personas que forman parte de ella, desarrollen sus talentos, habilidades y competencias, para el logro de aprendizajes significativos de los estudiantes, convirtiéndonos así, en una institución de calidad.

 

Un Colegio que plasme en su propuesta curricular, todas las condiciones posibles para que sus estudiantes se desarrollen plenamente en las dimensiones socio-afectiva, religioso-espiritual y cognitiva.

 

Un colegio que sea exigente y acogedor, en el que todos “hagan bien, lo que les corresponde hacer” y en el que la comunicación, el respeto, el discernimiento, la colaboración, el compromiso el bien común orienten los vínculos de todos quienes lo habitan.

Un Colegio que aspira a formar, mujeres y hombres, con gusto por aprender, con espíritu crítico, discernientes, soñadores, creativos y con un profundo deseo de poner todas sus competencias al servicio de la construcción de una sociedad más humana, justa y solidaria.

Han sido ochenta años de trabajo y esfuerzo abnegado de las Hermanas de la Congregación, rendimos hoy nuestro agradecimiento a todas ellas, en especial a quienes han formado parte de la comunidad del Colegio de Santiago.

Junto a las hermanas mujeres y hombres, laicos comprometidos con la educación y que compartiendo el carisma de nuestra fundadora entregaron y entregan en las aulas del Colegio, no solo conocimientos sino una formación valórica desde el evangelio y los principios de justicia, verdad, libertad y alegría.

A lo largo de estos años, cientos de familias que han confiado en el Proyecto de la Congregación…

Por sobre todo, niñas y niños, jóvenes que al amparo de este maravillo espacio se forjaron como personas descubriendo el proyecto que Dios diseñó para cada uno de ellos, y que sin lugar a dudas han sabido representarnos en la sociedad    en acciones concretas que reflejan en espíritu del Instituto y el Carisma de la fundadora: Amor a Dios y búsqueda constante de su voluntad, perseverancia, disponibilidad para servir frente a cualquier necesidad, ha sido veraz, justo y libre en su actuar, demostrando capacidad de superación y valoración de sí mismo; dándose a los demás y confiando en Dios, a pesar de las dificultades, manteniendo siempre un espíritu de alegría y optimismo para aprender más y servir mejor.